miércoles, 29 de junio de 2011

Encontrando (o no) a Dios en la cosmología moderna (parte I): Interacción entre ciencia y teología

Abriremos con esta una serie de entradas dedicadas a la relación de Dios con la cosmología actual, presentando los argumentos más habituales que se dan a favor de la existencia de Dios apoyados en la cosmología y también los argumentos en contra de la existencia de Dios apoyados en ella.

El objetivo de este trabajo es plantear las diversas reflexiones, tanto de teólogos como de ateístas, sobre Dios a la luz del conocimiento cosmológico de la ciencia actual. Para ello, empezaremos por hablar sobre la relación entre ciencia y teología necesaria para posibilitar este diálogo. Si ambos campos del saber fueran totalmente independientes y las preguntas sobre Dios no fueran oportunas desde un punto de vista científico, o si los desarrollos científicos no tuvieran influencia alguna sobre la teología, este trabajo carecería de sentido.


Dado que el hombre es innatamente curioso y que estamos en búsqueda del sentido último de nuestras acciones, desde diferentes ámbitos intentamos encontrar respuestas. Hay veces que diferentes campos del saber interaccionan y tienen puntos en común. Es sin duda el caso entre la teología y la ciencia.

Del mismo modo que un científico no puede dejar pasar las implicaciones metafísicas de sus descubrimientos cosmológicos, un teólogo no puede dejar de estar informado sobre los últimos avances físicos, para poder crear teorías coherentes con el saber establecido. Veremos este punto de unión y conflicto entre religión y filosofía, y cómo los teólogos aprovechan la producción científica para elaborar y renovar argumentos en favor de indicios de la existencia de Dios en sus creaciones metafísicas.

Interacción entre ciencia y teología, y el muro que las separa

Cuando los teólogos son cuestionados acerca de la existencia de Dios desde sus colegas filósofos ateístas, estos deben buscar la respuesta en la razón natural, puesto que lo que se buscan son argumentos racionales que trasciendan el testimonio de la propia experiencia subjetiva. Esta razón natural abarca muchos campos, como son la física, la metafísica, la ética o la estética, y se puede responder a esta cuestión desde todos estos campos. Sin embargo, en el siglo XXI la importancia de las ciencias naturales es innegable y ningún planteamiento filosófico que no esté acotado por, - o que entre en desacuerdo con - las ciencias naturales suele ser  tomado en consideración. Por tanto, la tarea del teólogo de hoy es la de estudiar los diversos puntos de contacto entre la ciencia y la teología.

No falta gente sin embargo, que entiende que las ciencias naturales y la teología son disciplinas tan alejadas entre sí que apenas tienen nada que decirse, y por tanto, cualquier propuesta que ponga en relación conceptos teológicos como creación, acción divina o la misma idea de Dios, con conceptos avanzados de la cosmología actual causará rechazo en muchos sectores, tanto por parte de científicos como por parte de teólogos. Sin embargo, varios ciertos supuestos y condiciones, creemos que es posible estudiar el concepto de Dios desde un punto de vista racional.

El primer supuesto fundamental necesario para la correcta interacción entre ciencia y religión es el del realismo, es decir, que el teólogo debe entender que su discurso tiene como base una realidad objetiva, que existe independientemente de nosotros y nuestros sentimientos o experiencias personales, y el científico debe entender su discurso dentro de lo que entendemos por el método científico. Normalmente es más fácil en este sentido encontrar la condición en científicos, ya que es condición obligada para la realización de su actividad profesional, no siendo este el caso para los teólogos. Veamos tres preguntas básicas que relacionan la cosmología con la teología desde una aproximación realista: 
·         ¿Confirmarán o desmentirán los modelos cosmológicos actuales la realidad contingente creada por Dios de acuerdo con un plan que representa el universo de los teólogos?
·         ¿Es compatible la intervención directa de Dios con la causalidad física?
·         ¿Es compatible el libre albedrío con la causalidad física?

Es importante resaltar que, dado el éxito que ha tenido la ciencia en los últimos siglos, el hecho de contestar negativamente a cualquiera de las tres preguntas sería un grave varapalo para los argumentos teológicos[1]. Veremos en la siguiente entrada el primero de los argumentos a favor de la existencia de Dios que presentan los teólogos, y que tratan de responder precisamente a estas preguntas, el conocido como el problema del origen.

Notas y bibliografía

1 Soler Gil (2005) pp. XVII-XXIII para una visión ampliada de la interacción entre ciencia y tecnología.

Soler Gil, F. J. (2005) Dios y las cosmologias modernas. Madrid, Ed. Biblioteca de Autores Cristianos.