sábado, 3 de septiembre de 2011

Encontrando (o no) a Dios en la cosmología moderna (parte VI y última): Conclusión


4. Conclusión

Hemos visto distintos argumentos basados en la cosmología actual, tanto a favor como en contra de la existencia de Dios. Estos argumentos, como ya se ha comentado, no son pruebas, al menos en el sentido científico de la palabra, ya que la búsqueda de Dios va más alla de la física, perteneciendo al terreno de la metafísica. Como bien dice Polkinghorne, "¿Es el universo producto de un diseño? (…) La ciencia por sí misma no va a darnos la respuesta a esta pregunta, ni positiva ni negativa. La razón que explica esto es simple. La cuestión del diseño es una cuestión metafísica, una cuestión que va ´más allá de´ (meta) la física, y por tanto las cuestiones metafísicas deben recibir respuestas metafísicas, estas obtenidas mediante razonamiento metafísico. La física - o la ciencia en general - acota a la metafísica, pero no la determina, del mismo modo que los cimientos de una casa acotan lo que se puede construir sobre ellos, pero no determina la forma del edificio."[1] Por tanto, nos debemos tomar estos argumentos como indicios que pueden decantar la balanza hacia lo que pueda parecer más razonable, siempre acotando este conocimiento gracias a los últimos descubrimientos científicos.

Por un lado, dentro de los argumentos a favor de la existencia de Dios, estos propugnan que el teísmo, a diferencia de otras respuestas metafísicas sobre el origen del universo, es una respuesta coherente, con una heurística mayor que otras respuestas (como la respuesta ateísta). Esta heurística mayor es fruto, según sus propios autores, del poder lograr una verdadera teoría del todo que toma la experiencia personal tan seriamente como la impersonal, pudiendo así no solo responder coherentemente a las preguntas planteadas desde el mundo físico, sino también dejar satisfecho al hombre en su búsqueda del sentido de la vida y del universo (teleología), dando una respuesta a la futilidad cósmica a través de un creador cuyos propósitos no sean frustrados por la muerte.

Ante esto, los que argumentan en contra de la existencia de Dios, arguyen que la explicación natural es perfectamente coherente, no haciendo necesario el concepto de Dios para explicar nada más. Creen que el peso de la prueba, o al menos de los indicios, corresponde a los teístas, y ellos se limitan a, por un lado, rebatir los argumentos a favor de la existencia de Dios que proclaman los teístas, y por otro, a convencer que Dios no es un componente necesario de una teoría que explique el universo, al albur de los nuevos datos científicos que van surgiendo.

Lo particularmente curioso en este campo de la relación de la cosmología moderna con Dios es que ambos "bandos" usan los mismos argumentos, argumentos todos con cimientos construidos en la física, siguiendo la analogía de Polkinghorne citada anteriormente. Es interesante ver como los grandes pensadores en filosofía cosmológica (muchos de ellos con una formación científica) baten y se rebaten sobre la existencia de Dios utilizando siempre los mismos argumentos, pero enfocándolos desde otro punto de vista diferente. Un ejemplo paradigmático de ello es el del uso del argumento del ajuste fino o del principio antrópico, tanto por Oberhummer o Auping a favor de la existencia de Dios, como por Ikeda y Jefferys en contra de ella, que ya tratamos en el trabajo.

Esto me inclina a pensar que el énfasis de la demostración de la existencia (o no) de dios nace a priori del estudio de los argumentos, que son presentados a posteriori para justificar la tesis del autor, siendo esta tesis un dogma de fe, o si se quiere, una postura metafísica no lo suficientemente justificada. Incluso se han dado casos en la historia reciente, como por ejemplo el del modelo del Universo del Estado Estacionario de Hoyle, Bondi y Gold, donde las críticas a los modelos contrarios parten de la metafísica más que de la física en sí. Así, podemos ver como el propio Fred Hoyle, en su crítica a la teoría del Big Bang, deja entrever en cierto sentido que una de sus motivaciones para proponer la teoría del universo del estado estacionario[2] fuera la de inferir que la teoría del Big Bang tenía motivaciones religiosas, con su frase "¿qué clase de teoría científica es esta que fue concebida por un cura y respaldada por un papa?"[3]

Otra curiosidad de este campo es el hecho de que la definición de las características de Dios ha ido cambiando según les convenía a los ponentes, por un lado, y por otro, según los descubrimientos realizados. Así por ejemplo, cuando hemos visto que en un modelo multiverso no sería necesaria la existencia de un Dios, resolviendo los problemas del origen y del ajuste fino, autores como Auping[4] nos dicen que se puede pensar que es precisamente Dios el creador del multiverso, sirviéndose de la aleatoriedad y la ley de los grandes números para poder crear algún (algunos) universo(s) donde exista la vida. Y es que la definición de las características de Dios o de Dios mismo puede ser tan extensa como lo requiera la situación a justificar. Sin embargo, parece haber un límite que tanto ateístas como teístas no están dispuestos a cruzar. Ambos sitúan a Dios en el ámbito metafísico, y proponen una metafísica acotada por la ciencia. Podemos ver en este sentido la grandísima evolución filosófica que ha supuesto la revolución científica, propiciando un terreno común de acuerdo entre ambos bandos de la discusión metafísica, que obligatoriamente tienen que encontrarse mirando los mismos desarrollos y resultados que los científicos dedicados a la astronomía-cosmología estén realizando. Este punto común de partida en la física (en general, en la ciencia) sugiere que tanto unos como otros, independientemente de sus dogmas metafísicos, consideran la disciplina de la física lo suficientemente importante como para creer que están tratando con algo no demasiado lejano de la verdad. Como conclusión final, me quedo con una frase extraída de una canción de Frank Zappa: "It´s not getting any smarter out there. You have to come to terms with stupidity, and make it work for you". Creo que continuaremos haciendo esto, en uno y otro bando, durante bastante tiempo.


[1] Polkinghorne (2001) p. 175
[2] Maqueda Martín (2011) Para un comentario más extenso de la teoría del estado estacionario y sus implicaciones filosóficas.
[3] Gonzalo (2005) p. 6 - Se refería al Papa Pío XII, el cual, al corriente de la seria consideración que muchos científicos
habían dado a la teoría de la Gran Explosión, dijo "La verdadera ciencia, cada vez más, descubre a Dios como si Dios estuviera esperando tras cada puerta que la ciencia abre".
[4] Auping (2009) pp. 486-511 para ver en más profundidad la tesis de que Dios debe estar detrás de los modelos multiversos si se quiere que estos sean coherentes.

Bibliografía

Auping Birch, J. (2009) Una revisión de las teorías sobre el origen y la evolución del universo, física, metafísica, ciencia ficción y (a)teología en la cosmología antigua y moderna. México D.F., Ed: Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Recuperado el 22-05-2011 de http://www.uia.mx/web/site/tpl-Nivel2.php?menu=mgPublicaciones&seccion=puOrigenuniverso.

Gonzalo, J. A. (2005) Inflationary Cosmology Revisited. An Overview of Comtemporary Scientific
Cosmology After the Inflationary Proposal. Singapur, Ed. World Scientific Publishing



Maqueda Martín, E. (2011) Comentario de Texto número 3 sobre un texto de H. Bondi. Asignatura Pensamiento Cosmológico, Máster de Filosofía Teórica y Práctica. UNED. Recuperado el 18-5-2011 de http://mifilosofiacasera.blogspot.com/2011/05/universo-del-estado-estacionario-de.html

Polkinghorne, J. (2001) Understanding the Universe. En: Annals of the New York Academy of Sciences, Volume 950, Cosmic Questions, pp. 175-182. Recuperado el 28-05-2011 de http://www.scribd.com/doc/31502694/JOHN-POLKINGHORNE-Understanding-the-Universe